TSL Nicaragua 2014

XI Taller de Arquitectura Social Latinoamericano. La Gran Sultana transciende.

Granada, 1 ciudad – 6 escenarios

El pasado mes de abril Colectivo Zompopo tuvo la oportunidad de ser tutor académico de un grupo de estudiantes de arquitectura de diversas nacionalidades, del México al Perú, pasando por toda Centroamérica. Pero sobre todo tuvo la oportunidad de saborear por 15 días la esencia de América Latina.  Además, este fue un magnífico momento para compartir experiencias junto a otros profesionales latinoamericanos y colectivos centroamericanos con otras miradas hacia la arquitectura como Pausa Urbana , Taller Plural, D2N2, Kike Villacís, 46&2.

El objetivo de los talleres de “ La Gran Sultana transciende” era hacer una reflexión sobre cómo mejorar espacios públicos existentes con intervenciones de bajo coste y experimentar in situ auto-construyendo los elementos previamente diseñados. Pero…como siempre ocurre en los procesos en los que las personas nos involucramos fue mucho más…fueron días de intensa convivencia, donde la riqueza cultural era palpable en el ambiente, donde los perezosos llegaban con las legañas en el ojo y los entusiastas con millones de ideas para compartir, donde surgieron grandes amistades y en los que intenso sol no nos daba tregua….

la cuculmeca

Los dos primeros días fueron de conferencias en la capital del país y también se nos dió el espacio a los Colectivos Centroamericanos de compartir nuestras experiencias de trabajo en campo y reflexionar sobre la profesión del arquitecto.

Después nos trasladamos a Granada, ciudad de intervención y experimentación. La primera parte del Taller “¿Y qué tal si?” se planteaba como dos días de primer contacto con la ciudad en los que se realizó un análisis de ésta a través de diversas artes: fotografía, pintura, música, teatro, poesía y danza. Los resultados de este análisis se visibilizaron de maneras dispares: performances, micro intervenciones pero lo más importante era ese primer entendimiento con la dinámica de la ciudad y sus transeúntes.

la cuculmeca
la cuculmeca

Durante los siguientes ocho días Colectivo Zompopo trabajó conjuntamente a los estudiante en el diseño y construcción de “Vientos infantiles”. Una propuesta fiel a un análisis pertinente, fuerte, subjetiva, original,… sensorial, contextualizada, flexible, efímera, inclusiva,…El tema inicial era “Juegos Infantiles” pero tras un largo y consensuado análisis se concluyó que “no se necesitaban más infraestructuras para niños sino más espacios para jugar”.

Así se creó un espacio en el que el viento del lago Cocibolca como eje conductor dinamizaba el lugar, un espacio en el que lo más pequeños pudiesen recrearse para jugar. Una intervención mínima cargada de alto contenido simbólico. Los bambus colgados del árbol y las chapas chocando entre sí creaban un ambiente “agradable” en el que querer estar, una de las reivindicaciones más importantes del proceso. La enorme trinchera guiada por molinillos de viento invitaba a los más pequeños a disfrutar de esa inmensa playa. Y como broche de cierra, rescatando la cultura local, se realizó un taller de “papalotes” o “cometas” con niños granadinos quienes nos enseñaron a construir estos artefactos voladores con lo que hay en el lugar y con los que se llenó el cielo de colores por unas horas.

¡Más allá del resultado final, valoramos el proceso. Un camino en el que tod@s participamos a nuestra manera; jugamos a ser niñ@s y fuimos una gran pandilla!

la cuculmeca

“Llevo par horas cuestionándome acerca de “cómo lo vimos?”. Pues bien, lo ví siempre como un reto, como un desafío. Desafío a dejar el miedo al proponer, criticar, analizar e integrar los diferentes factores que hicieron de la propuesta una bella experiencia. Desde el sentido estético, logramos dejar calcadas las huellas de los niños en la Rayuela y desde el ético fue el viento el encofrador de todas las sonrisas y alegrías inmersas en una burbuja de sueños y sonidos. Cabe sobre-exaltar el enfoque social que invadió nuestros corazones por encima de los entes físicos que de una u otra forma determinan el espacio y hasta la mente. El desarrollo de la trinchera evidenció qué la unión hace la fuerza albergando distintas sensaciones tanto de quienes la construimos “al pasito tun tun” como de quienes la disfrutaron, nuestros niños. Niños que han de recordarnos por los papalotes o molinos de viento, espero!”  

Ángela Méndez, Bogotá