Fogones Jinotega 2014

El fogón, como corazón del hogar, irradia el calor que congrega a toda la familia. Desde este punto central, el proyecto “Fogones mejorados de adobe” genera conocimientos aplicables más allá de la cocina y beneficios sociales que otorgan a la mujer liderazgo en el núcleo familiar. Una tecnología que se integra en un tejido socio-cultural de arraigadas tradiciones, transferidas entre generaciones. “Hornillas mejoradas de adobe” es una innovación que camina de la mano con saberes populares sin querer sustituirlos, sino enriquecerlos. El proceso incrementa el capital cultural de unas comunidades fortaleciendo una identidad arquitectónica propia. La transferencia de una tecnología que valoriza los recursos propios y realza la auto-estima colectiva. Una arquitectura mínima de amplio efecto socio-cultural. Sólo en Nicaragua, más de cuatro millones de personas cocinan a fuego abierto. Promover procesos que generan capacidades propias es una manera de encarar este problema masivo. En un mundo cada vez más desigual, globalizado e individualista, fomentar prácticas locales y auto-suficientes basadas en la participación colectiva puede ser una alternativa real de cambio…

 

Tierra Caliente, comunidades asiladas con recursos propios

El proceso se contextualiza al Sur del departamento de Jinotega, Nicaragua. Comúnmente conocido como “Tierra Caliente” pertenece al Corredor Seco Centroamericano, franja de mayor índice de inseguridad alimentaria de la región subcontinental. En las comunidades rurales de Jocomico, Paso Ancho, Los Calpules, Trucasán, Walasá, La Estancia y Agua Zarca, la carencia de infraestructuras y la degradada situación de los caminos, así como la falta de acceso a electricidad y agua potable, provocan unas condiciones de aislamiento que preservan un modo de vida campesino tradicional. Las viviendas, en su mayoría auto-construidas son de tierra cruda, de una técnica tradicional próxima al taquetzal.  Si bien suelen ser los hombres quienes lideran las construcciones, son las mujeres las que les dan el mantenimiento cotidiano, enluciendo fachadas y recomponiendo suelos de tierra. También, son ellas quienes auto-construyen con tierra hornos y “hornillas” (cocinas) tradicionales, una tradición constructiva femenina que se transmite de madres a hijas.

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Hacia una tecnología apropiada y apropiable

Tomando en cuenta el modo de vida campesino, “Fogones mejorados de adobe” se plantea como una alternativa técnica y socio-cultural, para reducir el impacto de la cocina tradicional de leña sobre el medio ambiente y la salud de la familia. Una tecnología basada en el empleo de los recursos cuantitativos y cualitativos localmente disponibles que genera conocimientos teóricos y prácticos enfocados a un desarrollo comunitario a largo plazo. Una respuesta local a una problemática global, un proyecto de pequeña escala pero con posibilidades de mayor alcance. Se potencian los recursos propios (materiales, humanos, organizativos) y se dirige a familias con necesidades pero también con capacidades. El objetivo es construir cocinas eficientes y saludables, duraderas y económicas con materiales locales y de bajo coste, a través de la auto-construcción y de la participación activa de los actores involucrados. Se diseñan fogones “low-tech” que requieran técnicas constructivas accesibles y herramientas de fácil manejo. La auto-construcción con tierra se nutre de los saberes populares y fortalece una cultura constructiva existente generando nuevas capacidades que podrán seguir transmitiéndose. Se apuesta por la generación de una “cultura del fogón mejorado” integrada en un contexto socio-cultural que pueda seguir transmitiéndose en el tiempo y dando respuesta a las carencias en materia de cocina de una población mucho más amplia a la inicialmente involucrada. Bajo la premisa de trabajar desde la auto-gestión comunitaria el proyecto integra y complementa algunos instrumentos sociales para fomentar la organización de los pobladores en la producción de fogones mejorados de adobe, tales como el “Comité de Fondos Revolventes”, el “banco de materiales” y el “banco de herramientas”.

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Las propiedades de la tierra al servicio de la eficiencia energética

El fogón mejorado está compuesto principalmente de adobe, elaborado por las familias, y ladrillo cocido artesanal, producido en las comunidades. Los comunitarios asumen el 50% del costo total de los materiales del fogón, equivalente a 20 dólares. La tierra cruda permite levantar la estructura del fogón; paredes aislantes y transpirables construidas con 110 ladrillos de dimensiones 30 cm x15 cm x10 cm. La cámara de combustión, basada en los principios de la estufa ‘Rocket’, es un espacio reducido y bien ventilado. Constituida con ladrillos de tierra cocida y aislada con materiales refractarios y de gran resistencia térmica, mantiene y aprovecha el calor obteniendo así un ahorro energético. Se determina el diseño de una chimenea duradera, barata, aislante y anti-sísmica, descartando las metálicas y de cemento dado su elevado precio, su corta durabilidad y sus malas reacciones al calor. Construida con ladrillos cocidos de varios tamaños, se levanta una columna piramidal estable ante temblores que aísla del calor evitando quemaduras por contacto.

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Proceso comunitario

“Fogones mejorados de adobe” se desarrolla a través de talleres, concebidos como espacios de aprendizaje horizontal donde se generan conocimientos teóricos y empíricos. Un intercambio donde los participantes aportan, desde su experiencia vivencial, saberes populares, que se complementan con aportes científicos. El proyecto, incluyendo la etapa de financiación, tiene una duración de 10 meses y un costo total para su ejecución de 15.142 €.

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Etapa 0. Financiación colectiva

La iniciativa, co-financiada por crowdfounding, apuesta por la participación desde su origen. Desde la plataforma goteo.org y a través de diversos medios de comunicación, se difunde la propuesta, visibilizando una problemática poco conocidas en occidente: 4 millones de personas mueren al año por la inhalación de humo de la cocina de leña, tratándose de la 4º causa de muerte a nivel mundial. Surge un intercambio, un proceso colectivo y colaborativo que trasciende los aportes económicos y que se mantiene durante la ejecución del proyecto. Se teje una red con la que se comparte información, un seguimiento y una retro-alimentación del proyecto que reduce la brecha donante-beneficiario. El proyecto aporta unos “retornos colectivos” con un alcance potencialmente amplio. La disponibilidad bajo licencia “creative commons” del “manual de auto-construcción” y del “informe metodológico” pueden enriquecer, a través de internet, otras iniciativas similares.

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Si quieres saber más sobre la campaña accede al siguiente enlace: campaña crowdfounding.

Etapa 1. Diagnóstico participativo.

A través de visitas en los hogares y talleres abiertos a todo participante interesado se comienza a conocer el contexto real de las familias. Tomando como punto de partida el sueño colectivo de mejorar la práctica de cocina, se construye un discurso crítico alrededor de las temáticas de salud, medio ambiente y género que pueda incidir en la realidad y generar un cambio. Se analizan colectivamente las características de la hornilla tradicional, sus deficiencias y las mejoras que podrían integrarse en el “fogón soñado”.

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Etapa 2. Diseño participativo.

Talleres teórico-prácticos para co-diseñar un “fogón a medida”donde se adapte una tecnología eficiente a un contexto cultural, integrando las experiencias de los futuros usuarios y donde las mujeres establecen cuales son las dimensiones ideales del fogón. Se busca la reducción del consumo de leña y de las emisiones de CO, pero también adaptar el fogón a las costumbres culinarias locales. Un intercambio de experiencias con la “Cooperativa de Mujeres Solares” permite a las mujeres cocinar en fogones mejorados y conocer otras maneras de trabajar con tierra. Como cierre de la etapa  se construye un fogón prototipo que permite verificar el diseño elaborado realizando una comida típica. Sus observaciones se integran en el diseño final.

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Etapa 3. Capacitaciones a la auto-construcción de fogones mejorados.

Etapa eminentemente práctica desarrollada a través de cuatro talleres en los que se construyen tres fogones modelo en distintos espacios comunitarios. Los saberes no son transferidos de forma unidireccional, más bien se generan espacios de confluencia de experiencias que aportan una riqueza cultural entre tradición e innovación. Se utilizan, como instrumentos didácticos, una maqueta desmontable del fogón a escala 1:4 y el “manual de auto-construcción” que, con dibujos simples, explica cada uno de los pasos a seguir.

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Etapa 4. Auto-construcción de los fogones familiares.

Familias al completo se movilizan para colaborar en la construcción doméstica liderada por la mujer de la casa. El proceso permite involucrar a otros miembros de la familia que tienen interés por aprender y por colaborar en el hogar, constatándose así las primeras transmisiones de conocimientos intra-familiares. La auto-construcción es la manera de que los usuarios se apropien definitivamente de la tecnología. Pequeñas variantes en el diseño, adaptan “el fogón al gusto de la cocinera” y reflejan que no son objetos estandarizados sino “hornillas mejoradas” personalizadas. La construcción del fogón mejorado se convierte además en una “escusa” para dignificar la cocina. Casi la totalidad de las familias aprovechan para mejorar o agrandar el espacio; alzan cubiertas, abren ventanas, recomponen suelos o enlucen paredes que ya no volverán a ennegrecerse.

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“Las prácticas culinarias se sitúan en el nivel más elemental de la vida cotidiana, en el nivel más necesario y más menospreciado. Sin embargo, estas prácticas ordinarias, insignificantes, son dignas de interés, de análisis, de registro, son maneras de hacer fugitivas y modestas que a menudo son el único lugar de inventividad posible para el sujeto, a las que hay que aprender a mirar”.  Giard